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Esta es la razón por la que el jefe siempre tiene la culpa

Muchos empresarios, directores o dueños de negocios son acusados por sus empleados como la principal causa de desmotivación en su entorno laboral.

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La desmotivación es un sentimiento de miedo que provoca ansiedad cuando un individuo se enfrenta a un nuevo reto o a una situación de estrés. En el caso del entorno profesional la desmotivación conlleva a la pasividad laboral, siendo el principal problema la actitud del jefe.

Generalmente los denominados “Jefes” son vistos como personas duras que tratan de rodearse de gente que sólo quieran “seguir instrucciones”; actualmente lo que un jefe debe buscar es tener colaboradores que aporten ideas y unan esfuerzos para el cumplimiento de metas en común.

Pero además de este factor existen muchos otros que desmotivan a los empleados, tales que los orillan a tomar la decisión de renunciar y cambiar su entorno laboral, aunque algunos de estos motivos tienen que ver con circunstancias personales, existen otros que tienen relación con la mala dirección en la organización.

Las causas que encabezan la desmotivación laboral son las originadas por el ambiente interno de la empresa como pueden ser: falta de retos u objetivos, ausencia de un plan de desarrollo profesional para sus empleados, mala relación con los jefes o compañeros de trabajo, trabajo mal remunerado, falta de escucha por parte del jefe, poco o nulo reconocimiento, exceso de trabajo, estrés, monotonía, jefe incompetente y falta de comunicación.

Las causas personales descritas por los empleados son problemas familiares o personales que repercuten en el clima laboral, así como situaciones en las que el empleado decide tomar el trabajo de manera temporal en lo que encuentra una mejor opción a nivel profesional, lo que provoca que durante su estancia esté con una actitud negativa y poco participativa.

La falta de pasión por el trabajo se puede detectar cuando el empleado presenta: pesimismo, ausentismo, pide permisos frecuentes para llegar tarde, llega tarde o se sale antes de su jornada, desinterés, poco compromiso, no le interesa la integración con sus compañeros de la empresa y evade nuevas responsabilidades.

Por ello, la motivación de un empleado tiene que ver con el apalancamiento de estímulos o condiciones necesarias para que adopte el comportamiento y/o desempeño profesional que se busca de él.

Es cierto que las técnicas que pueden utilizarse son diferentes, dependiendo de las diversas situaciones sociales, culturales, etc., sin embargo, existen pautas generales para lograr un mayor interés y, sobre todo para conseguir un compromiso superior de los trabajadores para que depositen su confianza en una empresa.

Es en este momento en el que debemos detenernos a pensar si verdaderamente queremos representar al “Jefe”, es decir, aquella figura a la cual los empleados tratan con respeto, pero con un temor escondido o ser “El líder”, alguien que con actitud proactiva se sabe manejar ante cualquier situación y puede entender que para lograr la prosperidad laboral debe evitar los siguientes patrones:

  1. La voz autoritaria: Es cierto, se debe guiar al equipo de trabajo, pero hay que tener en cuenta que sus opiniones valen. No sólo se trata de imponer tu visión, sino escuchar otras opiniones, alimentar esa propuesta y terminar con una idea más enriquecedora.
  2. El egocentrista: Por más que seas quien dirige el proyecto o hayas logrado las metas, lo más importante es siempre saber portar calidad humana, conservar la humildad, valorar el esfuerzo y el trabajo de los demás.
  3. Pensar sólo en intereses propios: El propósito general es obtener un “Ganar-Ganar”. Cada integrante de la organización aporta crecimiento y, al final, también es necesario velar por los intereses del colectivo, así ellos trabajarán a gusto y harán lo necesario para cumplir los objetivos.

Si la apatía viene desde un problema personal o familiar, el líder deberá escuchar al subordinado, desarrollando empatía por medio de la retroalimentación, apoyándolo para encontrar una solución a su problema, es decir, una solución que le permite tener un estado de ánimo más estable.

Gracias a éstas y otras técnicas será posible alcanzar la automotivación de los trabajadores, ya que se mostrarán positivos y se volverán gradualmente más creativos, conciliadores, y podrán controlar el estrés, manejando de manera positiva sus emociones.

Por último, recuerda que el ser un líder implica más acciones para saber abordar las situaciones difíciles, reaccionando menos, fomenta la conciencia de lo que deben de hacer los demás, un líder valora y respeta la opinión del otro, aunque no esté totalmente de acuerdo, se preocupa por la estabilidad de su equipo y reconoce lo importante que es trabajar en conjunto.

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